Está prevista la preparación de cinco rutas para las personas amigas del senderismo. Cada una tendrá su tríptico con la información necesaria. Incluimos un extracto de la primera de ellas
Rutas por el Camero Viejo.
Soto en Cameros. Ruta del Cañón del Leza.
Vamos a recorrer un sendero de aproximadamente 8 Km., es decir, de corto recorrido. El sendero se sitúa en el interior de la Reserva de la Biosfera, en su zona del río Leza. Para ello invertiremos unas tres horas, dependiendo siempre de lo que nos detengamos para descansar o para contemplar el maravilloso paisaje que esta ruta nos ofrece.
Comenzamos la ruta en la plaza de Soto, una vez cruzado el puente sobre el río Leza. Desde allí nos dirigimos a la parte alta del pueblo, donde se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Cortijo; allí nos recibirá un imponente castaño de indias (6 min.), que se encuentra en un parque surgido de la recuperación de dos eras de trilla. Servirá de descanso y punto de encuentro a la hora de salir de la ruta. Tomamos el camino que nos llevará a Peñalamora.
Caminando entre las terrazas que un día fueron campos de cultivo y de sustento de nuestros antepasados, llegamos a dos zonas con icnitas o huellas de dinosaurio; la primera, a 20 min. del inicio y la segunda, a 50 min. Esta última se sitúa en el excelente mirador; desde aquí podemos contemplar el cañón fluvial más espectacular de La Rioja, fruto de la erosión del río Leza sobre las rocas calizas. Este balcón nos brindará la oportunidad de observar buitres y otras rapaces como el alimoche o el halcón peregrino. Este recorrido gana espectacularidad en otoño gracias a los arces que marcan ambos lados del camino. Dejando las huellas de Peñalamora, las más alejadas, y contemplando unas vistas sobrecogedoras, seguimos adentrándonos por el impresionante Cañón del Leza; con cuidado descubriremos la gran Sima; ésta se sitúa en una zona de leyendas celtibéricas, Pladortes. Para visitarla hace falta material de espeleología y algo de experiencia.
Continuando el sendero que discurre por la margen derecha del cañón del Leza, pasaremos por encima de los corrales de Pladortes para, progresivamente, ir cambiando de dirección, hacia el Este. Dejando a un lado el cañón, continuamos por el valle excavado por el arroyo Mudarra. Entre quejigos y enebros llegamos, sin dejar el sendero, a otras eras de trilla en los corrales de Playerne. A 1 h. y 20 min. del inicio. Desde este punto podemos ver lo que un día fue Villanueva de San Prudencio. Entrados en el quejigar, tenemos dos opciones: adentrarnos en la dehesa hasta llegar a la Tejera o comenzamos a perder altura hasta llegar al cauce del arroyo para remontarlo después hasta que nos acercamos a una antigua tejera, lugar donde antiguamente se fabricaban las tejas para Soto, a base de barro cocido, y donde vivía el tejero con su familia.
Comienza aquí la parte más dura del paseo al ascender por la parte derecha de ésta hasta salir del robledal. Ya en el pastizal, vemos al fondo el collado donde se encuentran los corrales de Zorraquín (a 2 h. 30 min.), lugar donde el ganado sestea y pasa la noche. Allí encontramos las ruinas de los antiguos corrales y unas magníficas vistas de tierras cameranas y sorianas. Desde aquí comenzamos el descenso a través del Barranco del Aido, por un camino antiguo que aún conserva tramos empedrados, y por el que iremos a parar de nuevo a Soto en Cameros, que nos recibirá con los brazos abiertos (3 h.).